Es siempre así, uno deja algo, otra persona lo agarra. Siempre. Es ley, si yo dejo algo, alguien lo roba. Es decir, si dejo este espacio vacío, alguien lo va a ocupar, otro hombre. Siempre, al dejar un hueco, duele. Ese hueco está solo, vacío, sin nadie. Duele para uno y para el ‘espacio, hueco’, pero después, se acerca alguien. Buena o mala persona que quiere habitar en él. Y ahí, es donde más duele. Duele enterarse que uno deja un espacio vacío y alguien va a ocuparlo. La típica frase ‘el que se fue a la villa perdió su silla’. Si alguien se va, otro viene...
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